¿Hiperactividad, déficit de atención o problemas de otro tipo?

 

El niño se mueve mucho, va mal en el colegio, parece que está siempre en la luna, le cuesta seguir los turnos, parece que no piensa las cosas, desobedece... quizá esté sufriendo un déficit de atención o hiperactividad infantil. ¡O quizá no! En este artículo revisamos los rasgos que caracterizan al niño que sufre este trastorno y se destaca la importancia de hacer un buen diagnóstico para no dar un tratamiento erróneo al niño. Desafortunadamente, este trastorno se ha puesto "de moda" y nos encontramos conque muchos niños con problemas de comportamiento o bajo rendimiento se están diagnosticando incorrectamente.

¿Qué es la Hiperactividad Infantil o TDAH?

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno que aparece en niños a muy temprana edad y que consiste en alteraciones en el Sistema Nervioso Central, manifestándose en tres áreas fundamentales: atención, impulsividad y exceso de actividad. Veamos esto con más detalle:

  • Problemas de atención. Son niños que se distraen con excesiva facilidad, que no atienden cuando se les habla, que son incapaces de mantener la atención en una tarea durante un tiempo determinado, etc. Suelen describirlos como: "hay que estar siempre encima de ellos", "nunca terminan sus tareas", "están siempre en la luna" o "no escuchan".
  • Impulsividad. Tienen problemas para esperar turnos, seguir instrucciones, realizar actividades para conseguir algo una vez realizado, son excesivamente arriesgados en sus juegos provocando esto numerosas caídas y lesiones. Además, tienen poca tolerancia a la frustración y suelen responder sin reflexionar, equivocándose con frecuencia. Sobre este aspecto, es frecuente escuchar cosas como: "cuando le digo que tiene que cenar y después podrá ver la tele, se lanza al sofá como si no hubiese escuchado la condición", "se salta todas las normas, no me hace caso".
  • Exceso de movimiento y actividad. Hablan continuamente, se mueven de forma continua, no pueden estar mucho tiempo sentados, hacen ruidos, saltan y se mueven de forma no apropiada en las situaciones. Pueden cambian de actividad con frecuencia y no terminar ninguna de ellas. Este exceso de actividad no cesa en horas nocturnas provocando serios problemas de sueño en estos niños.

Además de estas tres áreas problemáticas, que pueden manifestarse con diferente grado en cada niño, suelen presentarse otros problemas asociados a estas dificultades:

  • Problemas de conducta: desobediencia, rabietas y agresividad.
  • Bajo rendimiento escolar y problemas de aprendizaje.
  • Problemas de relación con sus compañeros.
  • Síntomas emocionales: ansiedad, baja autoestima...

Todas estas características van a aparecer en todas las situaciones de la vida del niño, siendo más evidentes y molestas cuando el niño está sometido a rutinas y normas de comportamiento (en el colegio, en restaurantes donde hay que permanecer sentado, etc.). Sin embargo, parecen disminuir en períodos vacacionales, de descanso y ocio, donde el niño tiene más libertad de movimiento.

¿Qué NO es Déficit de Atención con o sin Hiperactividad?

Los niños no son "adultos pequeños". Los niños son niños. Y esto significa que muchas veces les cuesta prestar atención a lo que no les gusta (como a muchos mayores, por cierto), que les gusta moverse, explorar... Los niños no siempre obedecen, ni les gusta estudiar. Por esto es importante realizar un buen diagnóstico de los problemas de hiperactividad con o sin déficit de atención. Hemos de decir que este diagnóstico se ha puesto "de moda" últimamente y está ocurriendo que muchas conductas normales en los niños se están diagnósticando erróneamente como trastornos de hiperactividad. También está ocurriendo que muchos problemas de comportamiento por dificultades en la crianza se están diagnosticando erróneamente como problemas de atención o hiperactividad.

La importancia de elegir el tratamiento adecuado

Una de las consecuencias más graves de un diagnótico erróneo es que el tratamiento, psicológico o farmacológico, va a ser, probablemente, erróneo. La medicación para el déficit de atención es un derivado de las anfetaminas (metilfenidato) y es un psicoestimulante. Este tipo de medicación tiene unos efectos secundarios y otros efectos a largo plazo que deberían hacernos pensar serenamente si los beneficios de dicha medicación superan a los efectos negativos.

En cualquier caso, un niño que presenta problemas de comportamiento, rabietas, agresividad, bajo rendimiento escolar, problemas con los compañeros, ansiedad o baja autoestima, siempre debería ser valorado por un psicólogo clínico para realizar un abordaje más completo de este tipo de problemáticas.

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